Prólogo a «Al-Ándalus, Adieu», versión francesa de «El último morisco».
Una gran parte de Europa se vio profundamente perturbada por las guerras de religión durante la segunda mitad del siglo XVI. Las tierras alemanas e inglesas experimentaron violentos enfrentamientos entre católicos y protestantes, y qué decir de episodios como la masacre de San Bartolomé, que afectó a Francia el 24 de agosto de 1572. Sin escapar totalmente a los conflictos entre las dos comunidades – como lo demuestran los autos de fe inquisitoriales de 1559 en Valladolid y Sevilla – España no fue escenario de crisis tan agudas en este ámbito. Sin embargo, es notable que entre finales de 1569 y principios de 1571 se desarrollara allí una dramática guerra civil, que encendió el sureste de la península ibérica (el reino de Granada), entre la población morisca, descendiente de los musulmanes convertidos al cristianismo a principios del siglo XVI, y los ejércitos de Felipe II. El pretexto para el estallido de la rebelión de los moriscos fue la decisión tomada por el soberano en 1566 de prohibir a los nuevos cristianos granadinos cualquier práctica, desde la lengua árabe hasta el uso de vestimentas específicas, considerada como un signo de adhesión al islam. Los rebeldes mantuvieron a raya a las tropas reales, especialmente en la zona de las Alpujarras, en la vertiente meridional de Sierra Nevada. Es este trágico episodio el que evoca «Al-Ándalus, adieu», la novela de Diego Ramos publicada en lengua francesa mientras que la edición original en español tenía por título «El último morisco». Hace un relato muy original mezclando hábilmente dos registros. Primero, el del historiador que ha leído atentamente los documentos de la época, lo que le permite no olvidar nada de los acontecimientos que ocurrieron entre 1556, fecha del primer capítulo, y 1595, fecha del capítulo 61 y último. En esta larga secuencia, ninguno de los protagonistas es olvidado, desde el rey Felipe II o su medio hermano don Juan de Austria, que condujo las operaciones militares, o los principales miembros de la nobleza local, el marqués de los Vélez o Diego López de Haro, señor de Sorbas, hasta los líderes de la rebelión morisca, Aben Humeya, finalmente asesinado por los suyos (capítulo 37) y reemplazado por su primo Aben Aboo, quien sufrió un destino similar a principios de 1571. Diego Ramos tiene el cuidado de la exactitud de los hechos y de los individuos desde la evocación inicial de los ataques de corsarios venidos del norte de África hasta las operaciones de repoblación del reino de Granada, una vez que los moriscos fueron vencidos, expulsados y repartidos en otros territorios de la Corona de Castilla. Así se preocupa de precisar que el comisario que procedía a la instalación de los viejos cristianos en los pueblos de la zona de Almería abandonados por los moriscos se llamaba Anton Pareja, lo cual es rigurosamente exacto. El otro registro es el de la ficción, que otorga a los desconocidos Khalil y Didac el papel esencial de héroes que representan a los dos bandos comprometidos en la lucha sin cuartel. Para ello, Diego Ramos usa su familiaridad con los lugares donde se desarrolla la acción de la novela: Cataluña, donde vive, y la región de Almería, tierra de sus antepasados, y más particularmente el pueblo de Sorbas y, en su seno, el caserío de Quajalana. Khalil es un joven morisco de Sorbas, Didac un joven catalán enrolado en el ejército real. A pesar de estas circunstancias y de los dramas que enfrentan ambos, al seguirlos paso a paso, Diego Ramos hace comprender al lector el lugar que ocupó la guerra de las Alpujarras, último episodio de la existencia de Al-Ándalus, en la historia de España.
Bernard Vincent
Bernard Vincent, historiador, es director de estudios emérito en la EHESS (Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales), donde dirigió el Centro de Investigaciones Históricas. Especialista en la historia de las minorías étnicas y religiosas y de la esclavitud en la península ibérica, es miembro correspondiente de la Real Academia de la Historia y doctor honoris causa por las universidades de Granada, Madrid-Complutense, Alicante, Almería y Rosario.